Los pobres, la iglesia y yo

Yo visitaba Avila, la ciudad de la gran Teresa, solo, por un lindo dia de primavera. Delante de la puerta de la iglesia, un mendigo. Solo.

Nadie, aparte de mi, por la zona.

Lloré. Lloré viendo a este hombre sin nada, sin nadie.

Vi tanto otros lugares en el mundo donde la miseria me ha escupido su fealdad a la cara…

¿Por qué en esta tierra tantas personas deben mendigar algo para vivir? Porqué seres humanos, hechos para amar de todo su corazón, pasan su día en la angustia de encontrar algo para vivir, algo para comer, por ellos o por su familia ?

Estoy siempre afectado, tocado, interesado, fascinado y escandalizado por los pobres y la pobreza.

 Hay mucha pobreza aquí, se me dice. No es falso. Pero la pobreza extrema, la indigencia, lo que supone que uno se levanta todas las mañanas sin saber si tendrá algo para vivir decentemente este día, eso no existe prácticamente en Francia.

 La pobreza, se me dice, no es solamente falta de dinero o de medios. Es verdad.

Sin embargo, estas otras pobrezas son más fuertes, más molestantes, más degradando cuando están vinculadas a la pobreza de medios. La verdadera pobreza para mi, es no tener la educación o la cultura que permite encontrar los recursos para salir adelante. Es, cuando se carece de todo, no saberlo buscar los recursos existentes (oficiales, asociativos) para hacerse ayudar. Es ver en toda persona a un enemigo, porque uno fue demasiado abusado. Es no contar con el prójimo, porque está en la misma situación. Es rechazar al que viene hacia mi, para hacerle pagar lo que me trajo aqui. Es fallar en toda ocasión de lograr algo, porque nunca se ha conseguido nada.

 Esta pobreza, sucia, miserable, avergonzadora, lista a hacer cualquier cosa para salir adelante, aunque la dignidad o la moral sea degradadas, me interesa.

Como sacerdote, muy pronto agarré “ la opción preferencial para los pobres” cuya habla mi iglesia, ya que me parece que hay allí una verdad evangélica, divina, que está en el centro del misterio humano.

Un cómico francés decía que si carecía de pobres, la Iglesia Católica no sabrá ya que hacer. La verdad es opuesta: la iglesia no tiene como clientes a los pobres, permite a todo ser humano acordarse que el pobre es un hermano, y que si su humanidad es dañada por la falta, nada debe separarlo de Dios.

La justicia es dar a cada uno según sus necesidades. Ya es un combate que requiere hacer evolucionar de manera profunda nuestra sociedad basada en la desigualdad, que la causa, la fomenta y en realidad un sistema de injusticia cada vez mayor.

La caridad, que es para el cristiano superior a la justicia, es ir hacia el hermano deshumanizado por su condición para probarle, decirle que queda como hermano, aunque a pesar de todo no puedo mejorar su condición.

 El paralelo con las personas con una descapacidad mental es fácil: a menudo, no es la descapacidad que es un problema para ellas sino sus consecuencias: rechazo, abandono, violencia o miedo del encuentro, se encuentran 2 veces juzgadas, abandonadas.

 La pobreza no es linda : es sucia, barata, retorcida, lista para el pecado, fea y rechazando: es para eso que me atrae ya que ser cristiano es también ser profético, decir y mostrar al mundo que la parte fundamental está allí, en estas personas que como Jesús después de su detención no tienen ya de verdadera cara humana : decir por sus gestos, sus palabras y su actitud que el pobre es mi hermano, mi amigo, que estaré todavía a su lado cuando los grandes de este mundo y la gente comun desvían la mirada. Es abarcar la escala humana al máximo para decir cuánto a Dios le gusta el ser humano, incluso – y sobre todo cuando parece menos humano. « Ahí tienes el hombre,” dice Pilate, mostrando a la muchedumbre Jesús torturado.

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 Esa es mi revolución, mi Evangelio sin pintura, sin filtro, deslumbrando de simplicidad y claridad.

Son necesarios hombres que se ponen del lado de los pobres, que toman causa para ellos, hasta pasar a ser como ellos. Eclesiásticos, sacerdotes, ya que si la cabeza va por un lado, el cuerpo sigue.

No crees que decir y intentar vivir eso me sea suave y fácil: lo vivo como una astilla, como una misión dolorosa, como Jesús que va hacia Jerusalén endureciendo su mirada y su paso.

Sí, los pobres son el corazón de la iglesia, y cuando ella les da su lugar, es la mas grande de las victorias, la del amor incondicional, misericordioso. Quiero ser, como cientos de gente, de toda condición social, quien a través de los siglos han dejado todo para ponerse al servicio de todos los otros, para elevarse bajándose.

La oveja perdida, la perla de gran precio, el tesoro de la iglesia, es mi hermano pobre.

Dame, Señor, no olvidarlo y tener la oportunidad de servirlo.

Padre Daniel

LA REVOLUCION : POR QUE ?

 Que idea que este parte de mi sitio internet ! Que significa ?

La experiencia que tuve suerte de vivir en Argentina me abrió los ojos sobre otras maneras de vivir en sociedad, también como cristiano.

Esas paginas son para provocar el diálogo, la reflexión, para mi mismo y también parai ti, querido lector.

Puede ser qua va dar vivos intercambios ou preguntas finas, pero el objetivo claro es intentar pensar diferentemente sin animosidad ni nostalgia, para para ser siempre más en adecuación con el mundo actual, sus paradojas, sus preguntas y sus oportunidades, y avanzar con esa especificidad cristiana que no teme mirar en frente los temas difíciles, sin concesión, sabiendo que la respuestas demasiado fáciles no son a menudo satisfactorias, y que del compartir nace una tercera vía a menudo, más compleja pero más respetuosa de cada uno, fruta del diálogo y la reflexión de todos.

A buen entendedor, pocas palabras bastan!

 DANIEL RIGAUD